Es importante comprender qué es y por qué se produce el desprendimiento de retina para comprender cómo vamos a tratarlo. Le recomendamos, si no lo ha hecho ya, se lea primero el capítulo “EL DESPRENDIMIENTO DE RETINA”.

En la gran mayoría de los casos el tratamiento del desprendimiento de retina es quirúrgico. Existen dos técnicas fundamentales: en la primera actuamos desde fuera del globo ocular empujando la pared del ojo (la esclera), es lo que se conoce como cirugía extraesceral (= por fuera de la esclera) . En la segunda se actúa directamente en el interior del globo ocular, es lo que se conoce como cirugía intraocular (= dentro del ojo). No es raro que se precise combinar ambas técnicas en la misma intervención quirúrgica o que se realice un tratamiento escalonado, realizando cirugía extraescleral primero y, si ésta sola se demuestra insuficiente, realizando cirugía intraocular en un segundo tiempo.

LA CIRUGÍA EXTRAESCLERAL

Mediante esta técnica se pretende cambiar las corrientes de convección para frenar el paso de líquido proveniente del vítreo a través del desgarro retiniano (este líquido es el que desprende la retina). Para ello se empuja desde fuera la esclera con un explante (existen diferentes materiales, formas y tamaños), sobre la zona correspondiente al desgarro. Al deformar la zona de este modo, conseguimos que este líquido se desplace hacia el centro del ojo, y no hacia debajo de la retina. Además, al empujar la esclera hacia el vítreo, conseguimos relajar las fuerzas de tracción que ejerce el vítreo sobre la retina (Fig. 1 y 2).

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Esta técnica se complementa con criopexia, que consiste en la aplicación de frío en la zona del desgarro para que se cierre. El frío se aplica desde fuera del ojo, a través de la esclera, y actúa gracias a la formación de una cicatriz.

En determinados casos podemos, además, inyectar gas o aire dentro del ojo para que, además de tener el empuje de fuera hacia dentro del ojo por el explante, tengamos un empuje desde el interior del ojo hacia fuera. La burbuja de aire o gas empujará la retina hacia la pared del ojo, ayudando a su reaplicación (Fig.3).

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Dado que mediante esta técnica cambiamos la forma del ojo, produciendo principalmente un alargamiento, cambiamos también la refracción, en la mayoría de los casos el ojo requerirá corrección para la miopía.

Son complicaciones más raras el sangrado, alteraciones de los músculos que se encargan del movimiento ojo, desprendimiento de la coroides, aumento de la tensión ocular… la mayoría de estas complicaciones responden bien a tratamiento médico o quirúrgico.

LA CIRUGÍA INTRAOCULAR

Como sabemos, el vítreo es el gel que ocupa el interior del globo ocular, y en muchos casos es una parte importante en el desarrollo de los desprendimientos de retina. Por un lado, por las fuerzas de tracción que ejerce sobre la retina hacia el interior del ojo y, por el otro lado, es el vítreo licuado el que, a través de un desgarro o agujero retiniano, pasa para disecar la retina y desprenderla.

La cirugía intraocular tiene, como paso fundamental, la eliminación del vítreo, es lo que se conoce como vitrectomía. Este vítreo es sustituido por diferentes sustancias que van a empujar la retina hacia la pared del ojo para su reaplicación. Depende de la fuerza de empuje y del tiempo de permanencia dentro del ojo que necesitemos, podremos utilizar distintos gases (SF 6 , C 3 F 8 , etc) o silicona de mayor ó menor densidad en casos de desprendimientos de retina complicados, ó con alto riesgo de repetición del desprendimiento.

Esta técnica se complementa con láser, aplicado directamente dentro del ojo, para producir una cicatriz que fije la retina y evite que ésta se redesprenda una vez desaparezca el gas que inyectamos.

Como hemos mencionado antes, esta técnica se puede combinar con la cirugía extraescleral (y de hecho es lo más frecuente), mediante la colocación de un explante en el mismo acto quirúrgico.

Son posibles complicaciones de ésta técnica el sangrado, el desarrollo de cataratas, el aumento de tensión ocular…

PRONÓSTICO

Como sabemos la retina es tejido nervioso y las células nerviosas pueden ser dañadas de forma irreversible. La reaplicación de la retina puede suponer una gran recuperación de la visión, pero a veces la recuperación es menor de la esperada. Según la magnitud y localización del desprendimiento y el tiempo de evolución, es decir, según el daño existente antes de la cirugía, el pronóstico es diferente.

Además, la retina que se ha desprendido tiene, en ocasiones, tendencia a redesprenderse, por lo que no es raro que se precise más de una intervención. Es imprescindible para el éxito de la intervención la correcta realización del reposo con la cabeza en la posición que indique el especialista tanto antes como después de la cirugía (ésta posición varía según la localización del desgarro y la intervención realizada).

Los desprendimientos de retina regmatógenos y traccionales dejados a su evolución natural, salvo en casos excepcionales, tienen muy mal pronóstico. El desprendimiento tiende a afectar a toda la retina y produce no sólo una pérdida de la visión, sino también cambios inflamatorios que pueden afectar a todo el ojo.

A pesar de que se trata de una cirugía delicada, con un postoperatorio muy pesado, sin garantía de resultados y con posibles efectos secundarios, hay que tener en cuenta que, salvo en casos muy concretos que determine el especialista, el riesgo de no operar siempre es mayor que el de operar. Así, mientras su especialista considere que conviene operarse, vale la pena hacerlo.

Dra.Rosario Fons