Cuando hablamos de tensión en los ojos, de un modo genérico estamos hablando de glaucoma.

El glaucoma representa un conjunto de enfermedades en las que con frecuencia, aunque no siempre, existe un aumento de presión dentro del ojo, y en las que el nervio óptico sufre un daño muy característico.

La presión intraocular (PIO) suele ser el factor de riesgo más importante para el desarrollo del daño glaucomatoso, aunque no el único. Los valores de PIO capaces de dañar el nervio óptico son muy variables de persona a persona, por tanto no existe un límite claro de presión normal.

En líneas generales, se podría decir que cuanto mayor es la presión intraocular existe mayor riesgo de desarrollo de glaucoma. Las cifras de tensión se determinan en la consulta del oftalmólogo mediante un aparato denominado tonómetro. (FIG.1: Medida de la tensión con un tonómetro de contacto).

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Figura 1

1. ¿ POR QUÉ SE PRODUCE EL GLAUCOMA ?

Existe un líquido transparente en el interior del ojo, el humor acuoso, que se fabrica y elimina constantemente permitiendo una adecuada nutrición de las distintas partes del ojo. En ocasiones puede verse comprometida su circulación, de manera que cuando se fabrica en exceso o no se elimina correctamente el exceso de humor acuoso, se produce un daño en el nervio óptico.

Hasta el momento actual no se ha encontrado una causa definitiva de glaucoma. No se ha demostrado que la tensión en los ojos aumentada sea la causa del glaucoma, pues existen casos de pacientes con glaucoma que tienen cifras de tensión ocular normal. Por lo tanto, la tensión ocular junto con una serie de factores predisponen a padecer un glaucoma. Entre estos factores, los más importantes se enumeran a continuación:

•  Edad : aunque los niños pueden padecer glaucoma, es algo muy infrecuente, siendo una enfermedad más habitual en personas de más de 40 años.

•  Antecedentes familiares de glaucoma : los hijos de pacientes con glaucoma tienen más riesgo de tener la enfermedad, sin embargo no todos ellos acaban desarrollándolo. Esto implica que –aunque la genética parece jugar un papel importantísimo en el desarrollo de la enfermedad- existen muchos casos que se producen de forma espontánea, por motivos que todavía hoy se desconocen.

Cuando existen varios miembros de la familia con glaucoma debe someterse al paciente a un examen oftalmológico no más tarde de los 30-40 años, ya que en estos pacientes aumentan las posibilidades de aparición de daño en el nervio óptico o de progresión de un daño ya existente.

•  Raza y sexo : los pacientes de descendencia africana desarrollan glaucoma con mayor frecuencia. También se ha observado que los glaucomas de tensión ocular normal son más frecuentes en individuos japoneses. Aunque se desconocen las causas de este fenómeno, probablemente existan factores medioambientales (climáticos, nutricionales, etc) que justifiquen estos hallazgos.

•  Miopía elevada : las personas con miopía importante son más sensibles al daño del nervio óptico producido por la tensión ocular aumentada. Son ojos en los que el daño glaucomatoso es especialmente difícil de interpretar, y por ello deben ser controlados de forma intensiva.

•  Presión intraocular (PIO) : cuanto mayores sean las cifras de PIO, existe mayor riesgo de progresión del daño en el nervio óptico. Curiosamente, se sabe que es más perjudicial tener unas cifras de tensión variables, con ascensos y descensos a lo largo del día, que valores intermedios de tensión, con lo que el objetivo del tratamiento será por un lado mantener la PIO baja y por otro evitar sus oscilaciones a lo largo del día.

A veces se confunde la presión intraocular con la presión arterial . Hasta la fecha no hay estudios que demuestren relación entre el aumento de la presión arterial y el aumento de la presión del ojo. Existen personas con la presión arterial alta y la del ojo baja y al revés.

2. EL DAÑO EN EL NERVIO ÓPTICO

El nervio óptico tiene una estructura que puede compararse a un cable de corriente eléctrica. En todo su espesor existen muchas pequeñas fibras que juntas constituyen el nervio (cable). Su función es la de conectar el ojo con el cerebro (FIG.2) para transformar la luz que entra en el ojo en impulsos eléctricos que serán procesados por el cerebro.

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Figura 2

En el glaucoma se produce la muerte progresiva de las fibras nerviosas que constituyen el nervio óptico. Esto produce una interrupción en la conexión del ojo con el cerebro, produciéndose una pérdida de visión progresiva, que será mayor a mayor pérdida de fibras nerviosas.

Esta pérdida es especialmente evidente en la llamada cabeza del nervio óptico (papila óptica), que el oftalmólogo es capaz de visualizar de una forma relativamente sencilla mediante distintos aparatos. De esta forma es posible valorar el daño progresivo del nervio en las distintas visitas del paciente a la consulta de oftalmología. La figura 3 (FIG.3) muestra la papila de un ojo sano y una papila con un daño glaucomatoso marcado, en el que se aprecia una zona central “hueca”, de color más pálido, que corresponde a la pérdida de fibras nerviosas.

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3. TIPOS DE GLAUCOMA. ¿QUÉ PERSONAS PUEDEN TENER GLAUCOMA?

Cualquier persona puede padecer esta enfermedad, independientemente de su edad. Puede afectar desde pacientes muy jóvenes a pacientes adultos. Existen hasta decenas de tipos distintos de glaucomas, aunque comentaremos sólo tres por su importancia.

•  Glaucoma crónico simple :

Este es el tipo más frecuente. Se debe a una alteración progresiva del sistema de eliminación del humor acuoso, hasta perder la capacidad de mantener una cifra normal de presión intraocular. Se presenta muy lentamente, sin producir síntomas hasta fases muy avanzadas de la enfermedad.

•  Glaucoma agudo o de ángulo cerrado :

Se produce por una alteración brusca de las vías de eliminación del humor acuoso. Suele tratarse de pacientes con ojos de pequeño tamaño (por ejemplo hipermétropes) en los que el humor acuoso tiene que atravesar un circuito demasiado estrecho, quedando obstruido en determinadas circunstancias. Esto origina una brusca elevación de la presión del ojo que se manifiesta con un dolor sumamente intenso, disminución de la visión e incluso sensación de nauseas, vómitos, etc..

•  Glaucoma congénito:

Ocurre por una formación anormal durante el período fetal de los circuitos de eliminación del humor acuoso. Al poco de nacer, el niño presenta lagrimeo persistente en sus ojos, y suele tener problemas para mantener los ojos abiertos en situaciones en las que hay mucha luz. Sus ojos suelen aumentar bastante de tamaño, y en casos graves o no detectados a tiempo puede llegar a perderse la transparencia normal de las capas más externas del ojo, con el riesgo consiguiente de ceguera permanente. En la figura 4 (FIG.4) se muestra el ojo de un niño con una pérdida de la transparencia de la córnea por un glaucoma congénito.

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Figura 4

4. ¿CÓMO PUEDO SABER QUE SE TENGO GLAUCOMA?

Unos 70 millones de personas en todo el mundo tienen la enfermedad, aunque sólo la mitad lo saben y un pequeño porcentaje recibe tratamiento. Millones de personas con glaucoma están ciegas por esta causa.

El médico especialista en oftalmología puede determinar la existencia de glaucoma mediante pruebas sencillas, no dolorosas y relativamente rápidas. Además de la toma de tensión ocular en la consulta del oftalmólogo (fig 1), existen distintas pruebas que ayudan al diagnóstico en los casos dudosos: estudios fotográficos del nervio óptico y de sus fibras nerviosas, el campo visual, etc.

El campo visual se realiza con bastante frecuencia, y representa todas las áreas del espacio que un ojo es capaz de ver mientras mira a un punto fijo. Cuando hay defectos en el campo visual decimos que hay escotomas, que son como “huecos” de campo de visión que se han perdido. En la siguiente figura se muestra el resultado del campo visual de un paciente sano y de un paciente con glaucoma (FIG. 5).

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5. EVOLUCIÓN Y CONSECUENCIAS DEL GLAUCOMA

Actualmente, tener glaucoma no equivale a quedarse ciego. Los métodos de detección y tratamiento de esta enfermedad han permitido un control de la enfermedad cuando se detecta de forma temprana.

El glaucoma se caracteriza porque al inicio de la enfermedad la vista se mantiene prácticamente intacta. Cuando progresa con el tiempo, la vista se va perdiendo, y en la mayoría de ocasiones el enfermo no es consciente de ello porque suele conservar la visión central hasta etapas ya muy avanzadas. O dicho de otro modo, a medida que la enfermedad avanza cada vez existen más “huecos” en el campo de visión del paciente, que por sí solo es incapaz de detectar. De este modo, una persona sana es capaz de ver todas las bolas decorativas que cuelgan de un árbol de Navidad, mientras que en un paciente con glaucoma cada vez desaparecen del campo de visión más bolas, aunque él no es consciente porque sí es capaz de ver algunas de ellas.

Por todas estas razones que aquí se describen, es esencial la detección precoz de esta enfermedad. Sería deseable una revisión anual a individuos sanos a partir de los 40 años de edad.

Un paciente con glaucoma puede, por otro lado, llevar una vida normal. Únicamente los pacientes con graves alteraciones de su campo visual no podrán conducir vehículos.

Una vez diagnosticados, todos los pacientes con glaucoma deben someterse de una forma estricta a los programas de tratamiento periódicos que le marque su oftalmólogo.

6. TRATAMIENTO DEL GLAUCOMA

Una vez que el nervio está afectado, únicamente es posible intentar conservar la visión tal y como está en el momento en el que se detecta la enfermedad, intentando frenar la progresión del daño ya existente. Por lo tanto, una vez que el especialista lo diagnostica, optará por el tratamiento más adecuado según la gravedad y según el tipo de glaucoma en el momento en el que se diagnostica.

Hay fundamentalmente dos tipos de tratamientos:

-Colirios: se trata de gotas que se deben aplicar una o varias veces al día para mantener la presión intraocular baja (FIG.6). Generalmente se deben aplicar durante toda la vida (según las indicaciones del oftalmólogo) y debe consultarse de inmediato al especialista cuando aparezca algún tipo de síntoma (escozor intenso, pérdida de visión, etc) desde el inicio de la instilación de las gotas.

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Figura 6

-Cirugía: hay distintos procedimientos que permiten reducir la presión ocular aparte de las gotas, que van desde una operación hasta un tratamiento con láser. Es el especialista el que decidirá si el paciente requiere operación o bien si su tipo de glaucoma se puede controlar únicamente con gotas.

Dra.Marta Jorge Vispo