¿Cuántas veces debe revisarse la Presión intraocular (PIO)? ¿Qué precauciones debo tomar si tengo la tensión alta? ¿Cómo y cuando debo ponerme las gotas?

Se acepta universalmente que es fundamental detectar tempranamente el glaucoma, debido a que un tratamiento precoz tendrá con toda probabilidad mayor éxito que el tratamiento que se inicia cuando la enfermedad se encuentra en una fase avanzada.

¿Cuántas veces debe revisarse la PIO?

Como es natural, el diagnóstico del glaucoma sólo es posible si el paciente acude a visitar a su oftalmólogo periódicamente. Con frecuencia, muchas personas creen no tener ningún problema en sus ojos al no percibir ningún tipo de síntoma. En el caso concreto del glaucoma este concepto es erróneo, dado que la enfermedad se caracteriza por una pérdida progresiva de visión de forma muy lenta sin percibir síntoma alguno hasta fases ya casi terminales. Si no existen antecedentes familiares de glaucoma, el paciente se diagnostica de glaucoma con frecuencia hacia los 40 años de edad, cuando acude por primera vez a su oftalmólogo por la necesidad de gafas para recuperar la visión de cerca que se pierde como consecuencia de la aparición de la “vista cansada”. Por tanto, si existen familiares directos con el diagnóstico de glaucoma deberán acudir incluso antes de los 40-45 años de edad a una revisión de sus ojos, aumentando así las probabilidades de detectar el glaucoma de forma temprana.

Conviene recordar que un glaucoma puede estar muchos años sin presentar problemas utilizando un tratamiento determinado, y en un momento concreto, empeorar sin explicación aparente siendo necesario cambiar a otro más adecuado. Por todo esto, la medida de la PIO debe efectuarse de forma periódica. Es el médico oftalmólogo el que determinará el mejor momento en el que se debe volver a la consulta a revisar la PIO , dependiendo en todo momento de lo avanzado de su enfermedad en ese momento. Por lo tanto se trata de un período de tiempo individualizado para cada paciente, motivo por el cual no deberá descuidarse nunca la visita al médico oftalmólogo según nos lo indique.

¿Cómo y cuando debo ponerme las gotas?

Habitualmente la mayoría de los tipos de glaucoma requieren un tratamiento con gotas oculares (colirios) para el control de la enfermedad. En el momento actual, existe un amplio abanico de colirios para tratar el glaucoma. El momento del día en el que deben administrarse así como la cantidad de gotas que deben utilizarse, varía en función del grupo al que pertenece cada medicamento, existiendo fundamentalmente tres momentos posibles de administración:

– por la noche

– por la mañana y por la noche

– por la mañana, a mediodía y por la noche

La cantidad de gotas a administrar es de una gota cada vez que se tenga que aplicar el colirio, debiendo asegurarse siempre de que esa gota administrada penetra dentro del ojo. En caso de duda, deberá administrarse inmediatamente otra gota, por si la primera que se instila no ha entrado realmente.

En ocasiones, el oftalmólogo recetará varios colirios en lugar de uno solo. En ese caso, la mayor precaución a tener en cuenta será siempre asegurarse de que cuando toque echarse en el ojo dos o más colirios juntos, deberá esperarse un tiempo prudencial (de alrededor de 5 minutos entre cada gota ) para así tener garantías de que cada una de las gotas administradas ha tenido el tiempo suficiente para poder absorberse dentro del ojo.

Una vez más, cada paciente tendrá un tratamiento INDIVIDUALIZADO en función de lo avanzado de su enfermedad, de modo que NUNCA deberá cambiarse por iniciativa propia la cantidad de gotas o el colirio que se está utilizando, así como tampoco deberá nunca abandonarse el tratamiento a no ser que así lo indique el médico oftalmólogo.

¿Qué precauciones debo tomar si tengo la tensión alta?

En la mayor parte de los casos, especialmente los glaucomas diagnosticados a tiempo, el paciente podrá desarrollar sus actividades con toda normalidad, sin ningún tipo de limitaciones para su trabajo, lectura y demás actividades cotidianas. Hasta que no existan defectos severos en su visión propios de fases avanzadas, la vida del paciente con glaucoma es escasamente distinta a la de un paciente sin la enfermedad.Merece la pena destacar dos situaciones particulares de la vida cotidiana que pueden modificarse debido al glaucoma:

Embarazo : existen estudios en los que se ha observado una disminución de la PIO durante el embarazo. Esto no significa que la enfermedad desaparezca o se cure durante la gestación. Al parecer las alteraciones hormonales propias del embarazo juegan un importante papel en estas modificaciones de la PIO, que vuelve a las cifras previas después del alumbramiento. Debido a que el glaucoma es una enfermedad crónica y habitualmente de lenta progresión, el inicio del tratamiento puede demorarse en la mayoría de los casos hasta dar a luz, para evitar los posibles efectos secundarios que las gotas oculares aplicadas a la madre podrían producir en el feto al atravesar la placenta. En todo caso, las mujeres embarazadas siempre deberán poner en conocimiento de su estado al oftalmólogo, para que sea él quien decida si es posible detener el tratamiento los nueves meses de gestación o si por el contrario es preciso mantener un tratamiento, eligiendo el más inofensivo para la madre y el feto.

Conducción de vehículos : la pérdida de una cantidad importante de visión puede aumentar gravemente el tiempo y la capacidad para reaccionar mientras se conduce un vehículo. Por este motivo, en los glaucomas avanzados es posible que se modifique la vigencia o que incluso puedan llegar a retirarse las distintas clases de permisos y licencias de conducción si se comprueba que el titular de esos permisos presenta una deficiencia visual lo suficientemente grave como para suponer un peligro, tanto para sí mismo como para el resto de conductores o peatones. Esto deberá tenerse muy en cuenta a la hora de proceder periódicamente a renovar el permiso de conducir.

En cualquier caso, los pacientes con glaucoma deberán tener siempre presentes estasrecomendaciones :

-Realizar controles oftalmológicos periódicos sobre todo a partir de los 40 años de forma imprescindible y no olvidar que la presión intraocular alta no produce síntomas y puede estar produciendo daños en el ojo.

-El glaucoma tiene un componente genético. Es recomendable que los familiares de pacientes con glaucoma (padres, hijos, nietos, etc.) pasen revisiones periódicas para detectarlo en fases tempranas.

-La revisión por parte del oftalmólogo es eficaz, permitiendo controlar la presión ocular y detectar pérdidas de visión antes de que el paciente las aprecie.

-Cuanto antes se diagnostique el glaucoma mejor, no olvidando nunca que el daño producido en el ojo por el glaucoma ya no se podrá recuperar.

-Debe cumplirse estrictamente el tratamiento prescrito por el médico oftalmólogo. El glaucoma es una enfermedad crónica que requiere que los tratamientos se apliquen de forma continuada.

-En la mayoría de casos, si se sigue un tratamiento adecuado el glaucoma es una enfermedad en la que los modernos tratamientos permiten un control adecuado, llevando una vida prácticamente normal.

Dra.Marta Jorge Vispo