Introducción

El descenso anormal de uno o los dos párpados superiores, lo que comúnmente llamamos “párpado caído” se conoce en oftalmología con el nombre de ptosis palpebral. Las causas de este proceso son múltiples y varían en función de la edad del paciente.

La principal función del párpado es proteger al globo ocular, evitando que se lesione. Es por ello que se trata de una estructura móvil, con unos pequeños músculos capaces de contraerse y movilizarlo hacia arriba, o relajarse, y permitir que el ojo se cierre. Al parpadear, durante un instante, el músculo se relaja y el ojo se cierra; inmediatamente después, una señal activa al músculo para que vuelva a contraerse de nuevo y levante el párpado. La activación de estos músculos depende directamente del cerebro. Las señales que activan al músculo y permiten mantener el párpado elevado se transmiten a través de unos finos nervios que parten desde el cerebro y cuyas terminaciones nerviosas llegan al párpado. El fallo en cualquier punto de este complejo sistema conlleva la incapacidad para mantener el párpado elevado.

El problema más frecuente que se deriva de la disfunción del párpado es de carácter estético. Sin embargo, cuando este trastorno está presente desde el nacimiento, existe también riesgo de padecer ojo vago.

PÁRPADO CAÍDO EN NIÑOS

En los niños, esta anomalía suele aparecer desde el momento del nacimiento, es por eso que se la conoce como ptosis congénita (Fig. 1). Las causas son múltiples, siendo las más frecuentes las de origen neurológico: defectos en el desarrollo de los nervios encargados de dar la orden a los músculos del párpado para que se muevan.

El problema puede afectar a uno o a los dos ojos, con diferentes grados de intensidad, y sólo en raras ocasiones es hereditario. Es importante actuar precozmente porque estos niños tienen tendencia a desarrollar ojo vago, aún incluso cuando el defecto es mínimo y no obstaculiza la visión.

Cuando además de la caída del párpado el ojo afectado se encuentra claramente desviado hacia fuera, la causa es probablemente una lesión grave del nervio conocido como “tercer par”. El origen de este proceso puede ser, entre otros, malformaciones vasculares, infecciones y traumatismos durante el parto.

En aproximadamente un 5% de los casos en que aparece desde el nacimiento, la caída del párpado se corrige al hacer determinados movimientos, como abrir la boca o masticar. Este fenómeno es el resultado probablemente de una especie de cortocircuito entre los nervios que activan la elevación del párpado y los movimientos de la mandíbula.

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Fig. 1. Ptosis palpebral congénita izquierda.

 

Otras causas mucho menos frecuentes de la posición anormal del párpado en niños pueden ser atribuidas a problemas del complejo muscular que eleva el párpado, siendo éstos consecuencia de un error en el desarrollo del feto, traumatismos o enfermedades heredadas.

PÁRPADO CAÍDO EN ADULTOS

Cuando el fenómeno se presenta en el adulto, sobretodo en personas de mediana edad y cuando sólo afecta a un párpado, es importante acudir lo antes posible a un médico para estudiar la causa del trastorno, y nunca se debe esperar a que se corrija con el tiempo. Dependiendo de la causa, la caída del párpado en el adulto puede ser grave. Además puede ir acompañada de otros síntomas muy evidentes, como visión doble.

De un modo resumido, podrían diferenciarse tres grupos de causas.

Afectación del músculo que eleva el párpado:

  • Relacionada con la edad (involutiva): Con el paso de los años, los tejidos se vuelven más laxos y debido a esto, el músculo que eleva el párpado pierde eficacia. Es típico de personas de edad avanzada, suele afectar a los dos ojos y empeora al final del día. (Fig. 2)
  • Miastenia gravis: es una enfermedad autoinmune poco frecuente que aparece mayoritariamente en mujeres. El propio sistema inmune reacciona contra el músculo e impide su correcto funcionamiento. Afecta en mayor medida a los músculos del párpado, haciendo que se fatiguen con más facilidad, por lo que tienden a cerrarse, sobretodo en las últimas horas del día. A veces también puede aparecer visión doble. En la mayoría de los casos no constituye un problema grave de salud.
  • Oftalmoplejía crónica externa progresiva: Bajo este nombre se engloban una serie de enfermedades raras, algunas hereditarias, que ocasionan una caída lenta y progresiva de los párpados y parálisis de los movimientos oculares.
  • Traumatismos.

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Fig. 2. Ptosis palpebral senil de ambos ojos en un paciente anciano.

 

Afectación del nervio que activa el movimiento:

  • El nervio que acciona al músculo para que levante los párpados sigue un largo trayecto hasta conectar con el cerebro. Una lesión en cualquier punto del recorrido puede dar lugar a la caída del párpado. En ocasiones se trata de un problema grave que requiere inmediata atención médica. Entre las causas más importantes se encuentran:

Traumatismos

Malformaciones arteriales (aneurismas cerebrales)

Tumores cerebrales

Enfermedades vasculares

Enfermedades inflamatorias

Esclerosis múltiple

Otras:

  • Mecánico: Cualquier alteración, cicatriz, hinchazón del párpado o circunstancia externa que aumente el peso del párpado, puede producir la caída del mismo, por simple gravedad.
  • La caída del párpado en ocasiones puede aparecer como una complicación de cirugías en regiones próximas al párpado, o como consecuencia de la administración de toxina botulínica para eliminar las arrugas faciales. En este último caso, el fenómeno se revierte completamente en unos meses.

TRATAMIENTO

El tratamiento definitivo dependerá de la causa y la severidad del defecto. La cirugía es compleja, y los resultados no siempre son completamente satisfactorios, por lo que se suele reservar para los casos que suponen un problema estético o funcional.

El objetivo principal es conseguir la mayor simetría posible entre los párpados, permitir la visión en los casos en los que la caída del párpado la obstaculiza y evitar el desarrollo de ojo vago en niños. En este aspecto, la cirugía precoz en los niños es más compleja por la dificultad para hacer mediciones exactas, por lo que suele posponerse hasta la edad de preescolar. Sin embargo, en casos severos puede requerirse con anterioridad.

La cirugía consiste en movilizar o acortar el músculo que eleva al párpado, variando la longitud del mismo en función de la distancia necesaria para corregir el defecto. Sin embargo, en los estadios más avanzados y dependiendo del problema que origine el defecto, la técnica quirúrgica puede variar considerablemente.

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Fig 3. Ptosis palpebral derecha antes y después de cirugía

 

Dr. Jose Luis Pérez Canales